Rosewater (2014) Un periodista es detenido en Irán por más de cien días y sufre un brutal interrogatorio en prisión durante 118 días. Maziar Bahari permaneció con los ojos vendados reconociendo únicamente el olor de agua de rosas de su captor.Rosewater 118

Critica:

Es extraña la sensación que deja, opaca la sentencia estimada pues, es un caso verídico de secuestro y tortura de un periodista, pero narrado de un modo tan peculiar y ligero, agradable y reposado que aparcas, ese esperado desagrado y malestar, por una visión atenta, dócil, acomodada y confusa ante el dictamen de lo observado.
Sin duda alguna la película se sostiene gracias a la sobria y penetrante interpretación de Gael García Bernal quien, en todo momento, capta el interés de la audiencia y retiene su curiosidad por ella, por lo que tiene que contar; acicate por esa correlación de unos hechos cuya primera parte, previo al encarcelamiento, sirve de introducción para saber quién es el protagonista y qué hace, hasta la llegada de esa oscuridad indomable de quien, vendado y estupefacto dentro de su ignorancia, no puede más que quebrarse de asombro al saber de su acusación para residir indefinidamente en lugar tan tenebroso. 118

Jon Stewart rechaza la dureza e impacto, conmoción y lágrima de las imágenes ya vistas y conocidas por la mayoría gracias a documentales y telediarios y opta, sin embargo, por una vejación, aniquilación y acorralamiento mental más sereno, pulcro y estiloso pero que, sin duda alguna, deja clara la opresión, desquicio, locura y suplicio que supone estar en manos de radicales cegados, que sólo ven lo que les conviene e interpretan, a su gusto, los inocentes gestos y cómicas palabras de un encuentro distendido como excusa combativa para retener, etiquetar y vender al pueblo la falaz idea pretendida. 118

Inquietud y desazón con un toque de suavidad que reduce el impacto, recuerdos y añoranzas reflejados con encanto y mimo, congoja y temor que no alcanzan grandes decibelios, pero tienen el don de atrapar tu mirada y fisgoneo por ese evidente tormento que no altera ni sobresalta a un alma tranquila, que reposa su firmeza de convicción por la historia en esa mente que absorbe, consume y reflexiona con la sensación de aplauso, por la alternativa escogida para contar la crudeza y martirio de un aprisionamiento a ciegas y por la fuerza del sinsentido, pero con ese resquemor de flexibilidad y amoldamiento que evita surjan las emociones debidas y requeridas para tal caso. 118