Un monde (2021) Cuando Nora ve a Abel siendo intimidado por otros niños, se apresura a protegerlo advirtiendo a su padre. Pero Abel la obliga a permanecer en silencio. Atrapada en un conflicto de lealtad, Nora finalmente intentará encontrar su lugar, dividida entre el mundo de los niños y el de los adultos. Un pequeño mundo

 

Critica

En la primera escena de ‘Un pequeño mundo’, debut en el largometraje de la belga Laura Wandel, Nora (Maya Vanderbeque) llora desconsolada delante de su padre antes de pasar su primer día de colegio. Su único consuelo es la presencia de su hermano mayor, Abel (Günter Duret), al que tiene como referente e idolatra. Algo a lo que agarrarse frente al temor que proporciona lo desconocido.

Wandel evita redundancias innecesarias y va al grano, siguiendo con su cámara de cerca a la protagonista, nutriendo la puesta en escena del poderío visual que aportan los primeros planos y el buen hacer de los jóvenes intérpretes. En ese microcosmos que es el patio de un colegio, Nora va a ser testigo de los malos tratos, humillaciones y vejaciones que sufre su hermano, debatiéndose entre la lealtad al mismo, que le pide guardar silencio, y los dictados de la razón que claman por desvelar semejante atropello.

‘Un pequeño mundo’ impone una atmósfera intimidatoria, dónde la violencia soterrada se respira, se siente. Y el espectador queda atrapado en un ambiente claustrofóbico, no tanto por los espacios, si no por el apabullante efecto creado por golpes, desprecios y comentarios hirientes lanzados por iguales, secundados por una cámara en permanente estado de estrés. Ese nervio frente a lo incómodo y lo oscuro ejerce un efecto envolvente desde el comienzo, sin soltar su presa hasta el desgarrador final.

De escasos 70 minutos de metraje, la película trasciende la mera narración del buylling, adentrándose en los terrenos del cine social más punzante. Notable cinta que bebe en fondo y forma de obras de los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne, con las que comparte desapego doctrinario, zarandeando conciencias. El poder destructor de los abusos sobre el endeble estado emocional y afectivo de estos dos hermanos se exhibe con toda crudeza. Sin edulcorantes. Mostrando su capacidad corruptora.

Brillante cinta de realismo social. No se la pierdan Un pequeño mundo Un pequeño mundo